La capilla en nuestro establecimiento salesiano no es simplemente un edificio o un espacio arquitectónico dentro del colegio, sino es el corazón palpitante de la obra de Don Bosco. Mientras las aulas forman la mente y los patios liberan la energía, la capilla es el lugar sagrado donde se modela el alma, se cultiva la paz interior de las jóvenes en el cual se encuentran personalmente con el amor de Dios y el amparo de María Auxiliadora.
La presencia activa de la capilla en la rutina escolar genera un impacto transformador en el desarrollo integral de las estudiantes como:
- Espacio de Paz y Salud Mental: En un mundo acelerado y lleno de estímulos digitales, la capilla ofrece un refugio de silencio, propicio para la introspección, el autoconocimiento y el manejo del estrés emocional.
- Formación en Valores y Trascendencia: Ayuda a las estudiantes a mirar más allá de lo inmediato, al despertar el sentido de la gratitud, la solidaridad, el perdón y el propósito de vida.
- Sentido de Pertenencia e Identidad: A través de las celebraciones, los sacramentos, las oraciones comunitarias, se fortalece el tejido fraterno, al crear lazos de fe que perduran para toda la vida.
San Juan Bosco solía decir que la educación es “cosa del corazón”. La capilla es el espacio donde los tres pilares del Sistema Preventivo alcanzan su máxima plenitud y armonía: Razón, religión y amor. Por ende, es un entorno dinámico que acompaña el día a día de la comunidad educativa:
- Los Buenos Días y Momentos de Oración: Instantes breves pero profundos que consagran la jornada escolar y siembran reflexiones optimistas en niñez y juventud.
- Acompañamiento Espiritual: Un lugar donde los educadores, salesianos están disponibles para escuchar, orientar y brindar una palabra de aliento a las estudiantes que lo necesiten.
- Celebraciones Familiares: El punto de encuentro donde padres, docentes y estudiantes se unen para agradecer los logros académicos, celebrar la vida y rezar unidos como la gran familia que somos.